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En estos casi 20 años en los que ha cumplido prácticamente todos sus objetivos, hasta lo que será su campaña de despedida de los ruedos, Vicente Barrera ha pasado dejando la impronta de torero de extraordinaria personalidad, y una elegancia innata pocas veces vista; vertical, mayestática, con sentido del temple y de imponente valor y serenidad, que en sus comienzos asustó por su espontáneo y natural desapego por el riesgo, pisando unos terrenos muy comprometidos, dando importancia a todo lo que hacía, y asumiendo un riesgo que le dio vitola de distinto y especial entre los buenos aficionados, pero que le costó, también, no pocas cornadas.  
Pero esa es la grandeza del toreo. Y él la tuvo, y en grandes dosis, consiguiendo algo vedado para la inmensa mayoría de los mortales: ser torero, y además, y durante varios años, figura.  
El Museo Taurino de Valencia, con la colaboración de la Fundación Cajamurcia, rinde homenaje a través de una muestra que acercará a aficionados y neófitos la trayectoria de este diestro, que ha conseguido casi todo lo que cualquier torero puede pretender. Dejando, además, el recuerdo de ser uno de los matadores más sorprendentes de este cambio de siglo.  
La muestra se podrá visitar en la Sala de Exposiciones de la Fundación Cajamurcia sita en el nº 4 de la calle del Marqués de Sotelo (junto a la Estación del Norte)

Vicente Barrera, la elegancia del valor

Del 10/03/2011 al 13/05/2011

Coincidiendo con la temporada de despedida de los ruedos de Vicente Barrera Simó, el Museo Taurino de Valencia, con la colaboración de la Fundación Cajamurcia, produce esta exposición homenaje sobre la trayectoria de casi 20 años del diestro valenciano. Coincidiendo con la temporada de despedida de los ruedos de Vicente Barrera Simó, el Museo Taurino de Valencia, con la colaboración de la Fundación Cajamurcia, produce esta exposición homenaje sobre la trayectoria de casi 20 años del diestro valenciano.

La exposición se organiza en diferentes apartados que presentan la trayectoria del torero de Chiva desde que comenzó su relación con los toros a los 8 años de la mano de su abuelo Leandro; las etapas en la que está dividida la exposición son: 
  
 Los inicios.  Se pueden contemplar los primeros materiales de torear de sus inicios en Jaén, y de su debut como novillero en Baeza, apoderado por Juan Ruiz Palomares. Ya desde estos comienzos Ponce marcó cierta impronta como novillero al recibir el galardón del Zapato de Arnedo, reconocimiento al novillero más importante de la temporada de 1988. 
    
  La alternativa.  Su doctorado se produjo en Valencia el 16 marzo de 1990 en Valencia. Este momento, especialmente tratado en la exposición a través del cartel, de la taxidermia y el vestido de torear de la alternativa, culmina con hito que proyectó definitivamente al torero de Chiva: la corrida en solitario del 28 de julio de 1990, tarde en la que Ponce asumió el reto de torear seis toros en solitario en el coso de la calle Xátiva. 
 
 La consolidación.  En esta etapa, el torero de Chiva asciende a la cumbre del toreo, convirtiéndose en el torero a batir: su tarde en solitario en las Ventas de 1991, su salida a hombros por la puerta grande de este mismo coso un año más tarde en la corrida de Beneficencia, o su atrevimiento al encerrarse con 6 toros en Madrid con tan solo 20 años… Otras plazas como Sevilla o Valencia comprueban su ascenso imparable como en la Feria de octubre valenciana de 1995 con su encerrona ante 6 toros de Vitorino. Y como colofón, el instante que lo ubica definitivamente en el trono de los grandes: la faena en Madrid a Lironcito en 1996, tras grandísimos premios en la plaza francesa de Nimes.  
 
De esta etapa, la exposición exhibe diferentes taxidermias, vestidos de torear y un gran número de fotografías en las que se reflejan diferentes instantes de estos momentos tan importantes en su carrera.  
 
 En la cumbre del toreo.  Después de su segunda puerta grande Madrid en una corrida goyesca (1997) Ponce no renuncia a nuevos retos. Se anuncia en Córdoba en el cincuenta aniversario de la muestra de Manolete, con toros de Miura; abre por primera vez la Puerta del Príncipe de la Maestranza de Sevilla (1999), y enlaza una serie de triunfos que se completan con su trigésima puerta grande en Valencia en 2004. 
 
Para certificar la importancia de sus triunfos se muestran la cabeza del toro Empanado, de su salida por la puerta grande de Sevilla, el vestido de torear goyesco utilizado en Madrid, el momento de su toro indultado en Nimes en 2001, y su vestido de Valencia en 2004. 
 
 Bilbao y México.  Plazas de referencia. La exposición aunque está organizada por orden cronológico, presenta un apartado diferenciado para señalar la importancia que estas dos plazas han tenido en el recorrido taurino del matador. 
 
Desde 1991 debutara en Las Corridas Generales de Bilbao con un impresionante encierro de Ordoñez, nunca ha dejado de presentarse en una plaza que lo estima y que Ponce aprecia como pocas. En esta plaza dio recital e inmortalizó al toro de Torrestrella, Naranjito, cortándole las dos orejas en 1991. Estos fueron los inicios, pero durante estos 20 años Ponce ha tenido actuaciones memorables ante todo tipo de toros, encastes y ganaderías y a todos ellos les ha sacado triunfos reconocidos por esta afición. 
 
En México, Enrique Ponce se confirmó el 13 de diciembre de 1992 ante toros de La venta del Refugio. Aunque sus inicios no fueron muy brillantes al poco tiempo conectó con el aficionado azteca con grandísimas faenas que llegaron a provocar salidas a hombros, incluso por las calles de DF…. Faenas memorables como la realizada en 2002 al toro Quinito de Teófilo Gómez, que mereció honores de placa en la puerta grande de la plaza. Dos rabos cortados en 2005 y 4 orejas en una corrida de Fernando de Mora, dos orejas y rabo a Notario (ganadería de San José) en 2009…. 
 
De estas gestas también se da constancia en la muestra a través de vestidos de torear y numerosos trofeos obtenidos en ambas plazas como el vestido de torear de 2005 en la que cortó 4 orejas y un rabo. 
 
 Premios y distinciones.  En este apartado se incluyen fondos de gran valor que dan muestra del alcance taurino y social que tiene el maestro de Chiva. Son más de 20 trofeos y distinciones que abarcan toda geografía taurina y muchas otras condecoraciones que nos dan ejemplo del Ponce más social como: Medalla Alta distinción (Generalitat Valenciana) Medalla de las Bellas Artes del Ministerio de Cultura, Medalla de la Real Academia de las Artes y Bellas Letras de Córdoba, etc.

Enrique Ponce, Arte y Dominio

Del 11/3/2010 al 30/5/2010

Con la exposición ENRIQUE PONCE, ARTE Y DOMINIO, el Museo Taurino, con el patrocinio de Caja Murcia, quiere culminar el proyecto que inició en 2009 y que conmemora el XX Aniversario de la Alternativa de Enrique Ponce y, a su vez, rendir homenaje al gran matador valenciano.

 

 Esta iniciativa pretende también refozar el renacimiento de la peña taurina de Aielo de Malferit, agrupación inactiva durante los últimos años, que había tenido una gran importancia, ya que contaba con más de 400 socios. 
A esta inicitiva ha querido sumarse el departamento de Asuntos Taurinos de la Diputación de Valencia, que a través del Museo Taurino cederá en una muestra temporal, diversos objetos de su colección. 
En concreto una serie de fotografías procedentes de la muestra  Cano, figura entre maestros , exposición producida por el Museo en 2005. En ella se exhiben fotografías que F.Cano, decano de los fotógrafos taurinos de España, realizó durante los años 50 y 60. 
El valor de su obra radica en la capacidad de este menudo artista para convertirse en notario de la mayoría de los acontecimientos taurinos del siglo pasado. Por su objetivo han pasado grandes figuras del toreo y un importantísimo número de ilustres aficionados, que convierten su trabajo en una obra imprescindible en la historia del toreo español moderno. Todavía hoy, con más de 90 años, continúa ejerciendo su labor de reportero de la tauromaquia española. 
Además del material de Cano, el Museo ha cedido temporalmente algunas de sus piezas más singulares de su colección, continuando una labor de apoyo a la fiesta en los municipios de la provincia, que comenzó en el año 2000 con la itinerancia de muestras taurinas.

Exposición taurina en Aielo de Malferit

Del 5/6/2009 al 22/6/2009

Con motivo de las fiestas de Aielo de Malferit, el Ayuntamiento de este municipio de la Vall d’Albaida quiere dar un nuevo impulso a las fiestas taurinas, circusncritas hasta ahora a la celebracion de bous al carrer. Este año además de estas tradicionales vaquillas, el municipio contará con una plaza portátil en la que se realizarán corridas de toros.
 Fue el Privilegio real de 1739 el que otorgó al Hospital el derecho perpetuo de organizar corridas de toros en la ciudad de Valencia. La organización continuada de estos actos propició el encargo de un proyecto de plaza estable en 1850, que con los años modificó la trama urbana de nuestra ciudad. 
 
En junio de 1859, el coso de la calle Játiva se convirtió en el edificio que hoy conocemos. Una construcción que, con algunas modificaciones, se ha mantenido intacto hasta hoy. Esta permanencia, característica de los espacios simbólicos de la ciudad, lo ha convertido en testigo de los cambios del paisaje social y urbano de Valencia. 
 
La muestra pretende abordar la faceta de la plaza como elemento de configuración de su espacio circundante, producida desde la implantación del edificio en las afueras junto a la antigua puerta de Ruzafa. La ubicación del coso de Sebastián Monleón no sólo resolvió los problemas de orden público originados en los antiguos cadafals, significó además la instalación de un punto sobre el que pivotaría la redacción del ensanche de la ciudad del último tercio del siglo XIX. 
 
También queremos dar a conocer la evolución arquitectónica que a lo largo de los últimos 150 años se ha producido en el edificio: la preocupación de los arquitectos por dotar a la plaza de distintos espacios auxiliares; la reducción y venta de los terrenos vinculados a la misma para obtener beneficios; la necesaria adecuación tras el incendio de 1946 o la edificación del pasaje Doctor Serra. Como epílogo hemos considerado oportuna la exhibición de los elementos más significativos de la plaza del futuro, aquellos que mantendrán el edificio como referente ciudadano para el próximo milenio.

Privilegio. Perfiles y paisajes de la plaza de toros de Valencia

Del 15/5/2009 al 5/7/2009

Con la exposición Privilegio. Paisajes y Perfiles de la Plaza de toros de Valencia, el Museo Taurino quiere rendir un homenaje a este edificio tan singular y representativo del paisaje de nuestra ciudad, en el 150 aniversario de su inauguración oficial.
 Es el suyo uno de los nombres imprescindibles a la hora de contar la tauromaquia y, desde luego, el matador más importante que ha dado Valencia hasta la aparición de Enrique Ponce. 
  
Fue un diestro de gran capacidad y calidad. Con el paso de los años se forjó un estilo personal, con una impronta fácilmente identificable. A lo largo de su larga carrera siempre estuvo en los primeros puestos del escalafón, tanto en número de corridas como en trofeos obtenidos. Durante su dilatada carrera -1924 a 1945- la fiesta de los toros vivió tiempos complicados marcados por la competencia entre grandes figuras, la dificultad de los astados y por la Guerra Civil Española, acontecimiento que truncó la trayectoria de muchos toreros y debilitó enormemente las ganaderías.       
   
 Al margen de su inmenso amor propio, fue un torero de valor. Un valor que nacía, precisamente, de aquel orgullo y dignidad profesional, que se sustentaba tanto en un sólido conocimiento del toro como en una ágil y despierta inteligencia: Vicente Barrera recibió muy pocas las cornadas como matador de toros, lo que resulta muy significativo para una época en las que la dureza de las reses producía numerosos percances graves, a veces fatales 
   
 Vicente Barrera exhibió siempre de un amplio repertorio sobrado de recursos y caracterizado por la soltura con el capote y la destreza y poderío con la muleta, con la que bordada pases largos y poderosos. En algún momento se le censuró su excesiva movilidad con los pies -sobre todo en sus primeros tiempos en la profesión-, sin embargo a la hora de ejecutar las suertes siempre se mostró sereno y en todas ellas dejaba las plantas inmóviles y clavadas a la arena. 
   
 No solía fallar en la última suerte, pero fue con el estoque de cruceta, que manejaba a la perfección con el que adquirió fama y notoriedad. En muchas ocasiones usaba este estoque sin más necesidad que la de agradar a un público que le pedía  insistentemente el uso del descabello. 
 
Por trayectoria, capacidad y trascendencia Vicente Barrera fue, sin duda, un torero para la historia. 
   
 Paco Delgado. Comisario de la Exposición

Vicente Barrera. Un torero para la historia

Del 3/12/2008 al 15/2/2009

A caballo entre dos épocas, compitiendo con toreros de la talla de Belmonte, Marcial Lalanda, Chicuelo, Domingo Ortega o Manolete, Vicente Barrera fue un diestro dominador y poderoso, profundo conocedor del toro y sus reacciones y, por encima de todo, un torero valiente a carta cabal, capaz de dominar el miedo que a toda persona con sentido común atenaza antes de enfrentarse a un toro.

 Cervera es uno de aquellos maestros de principios del siglo XX que supo extraer del material fotográfico de la época todo su potencial, convirtiéndolo en un instrumento imprescindible para plasmar la sociedad de su tiempo. 
 
Cervera mostró una fuerte  vocación por la fotografía desde su juventud. Con una sencilla cámara empezó captando todo lo que ocurría a su alrededor. Dejó el negocio familiar para dedicarse profesionalmente a la fotografía. Cervera también cultivó una gran afición taurina que lo convirtió en un destacado fotógrafo de la Fiesta, colaborando desde sus inicios en medios gráficos como Sangre y Arena, Sol y Sombra, La Lidia, Palmas y Pitos, La Acción, El Fenómeno, etc. Gracias a su trabajo como reportero taurino realizó la fotografía  Caída al descubierto , su imagen más conocida y publicada, con la que obtuvo el 2º premio en la Exposición Internacional de Londres en el año 1919. Aquella instantánea de la Plaza de Toros de Toledo, en la corrida del Corpus de 1918, pasó a ocupar páginas en la historia de la fotografía española. Además de la composición, el dinamismo y la luz, la fotografía tiene unos protagonistas de excepción (Rodolfo Gaona y Juan Belmonte) que nos recuerdan unas de las mejores épocas de la tauromaquia española. 
 
En su dilatada carrera, Cervera  pudo fotografiar a los grandes maestros de finales del siglo XIX y a las figuras de las primeras décadas del siglo XX. Sus imágenes no sólo nos acercan a las plazas y a los toreros, cada fotografía nos transmite emociones contenidas, la particular mirada del fotógrafo frente a la solemnidad del momento. 
 
La fotografía taurina es un género complejo que requiere un amplio conocimiento de la técnica fotográfica y de la lidia. Cervera supo cuidar los encuadres y esperar el momento decisivo de cada lance.  
 
Esta exposición muestra una parte de la polifacética obra del que sin duda ha sido uno de los grandes autores de la fotografía española del siglo XX. La muestra forma parte del ciclo FOTOGRÀFICA VALÈNCIA 06, proyecto conjunto de exposiciones fotográficas coordinado por el MUVIM de la Diputació de València.

Manuel Cervera. Emociones contenidas

Del 24/10/2006 al 7/1/2007

Manuel Cervera (1877-1968) forma parte de una generación de artistas que consolidó la fotografía como herramienta documental.

 Durante más de seis décadas, Cano ha fotografiado todos los aspectos de la tauromaquia, desde las corridas de toros, hasta tientas en las ganaderías, las fiestas de sociedad o las escenas más privadas de los diestros de los años 60 y 70.  
 
Este hombre menudo, ataviado con gorra gris, chaleco y cámara al cuello, se ha convertido en un personaje más de la fiesta, de forma que sin su presencia quedan incompletas muchas ferias taurinas de España. Aun hoy, con más de 90 años, todavía recorre el mapa taurino español como lo lleva haciendo desde sus comienzos en los años 40 del siglo pasado.  
 
La dilatada carrera de este fotógrafo ha producido un ingente archivo de material fotográfico compuesto por más de 2 millones de instantáneas que reflejan también la evolución del fotoperiodismo taurino. En sus inicios, Cano trabajó para las primeras publicaciones taurinas marcadas por la censura de Posguerra como  Dígame  o  El Ruedo  en la que, a diferencia de otros profesionales, enviaba sus fotos desde diferentes lugares haciendo de su trabajo de  free lance  una “corresponsalía itinerante”.  
 
Cano ha permanecido fiel a su estilo, al blanco y negro, al enfoque justo, al momento ideal en el que mejor queda el encuadre y el muletazo. No obstante, su dilatada  experiencia ha cambiado su forma de actuar. Después de tantos años, su intención no es dejar constancia del pase o del par de banderillas, su objetivo no es inmortalizar la escena en la que un diestro posa con un personaje ilustre... Hoy, este menudo fotógrafo atrapa con una inusitada facilidad lo mejor de cada corrida ofreciendo, en tres o cuatro instantáneas, la esencia de la tarde. 
   
La exposición presenta una muestra significativa del gran archivo de este fotógrafo, que captó la cogida de Manolete en Linares en el año 1947, a través de los personajes y toreros que a lo largo de 60 años tuvieron relación con el autor.

Cano. Figura entre maestros

Del 20/6/2005 al 2/10/2005

La trayectoria del fotógrafo Francisco Cano transcurre de forma paralela a la tauromaquia del último siglo.
 Se trata de una indumentaria donde existe un gran afán por conciliar la vistosidad del diseño con la comodidad y la protección del torero; difícil tarea que recae sobre los sastres que elaboran sus obras de una manera artesanal.  
  
Esta exposición nace con un doble objetivo: acercar al público general la composición y confección de esta indumentaria profesional tan singular y mostrar los principales trajes del toreo, tanto en su aspecto formal como taurino. Entre los trajes de torear más significativos que se exhibieron en la exposición  De Seda y Oro,  son destacables el traje de Miguel Báez  Litri   diseñado por Versace,  el vestido de torear de terciopelo, color burdeos, que Enrique Ponce llevó en su confirmación en las Ventas y el traje a la usanza valenciana que el torero Vicente Barrera solía utilizar en las corridas celebradas el día de la Virgen de los Desamparados. 
 
La exposición contó con fondos cedidos por el Museo Taurino de Las Ventas, Real Maestranza de Caballería de Ronda, Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Calcografía Nacional (Madrid), Biblioteca Nacional, Archivo Espasa, Paco Delgado, Sastrería de Toreros Fermín, Justo Algaba Sastrería de Toreros, Sastrería de Toreros Maestra Nati, Enrique Ponce, Vicente Barrera, Daniel Dupuy, Francisco Picó, Familia Montoliu, Miguel Báez  Litri , Rafael Cabrera, Archivo de la Villa (Ayuntamiento de Madrid).

De Seda y Oro. Un toque de distinción

Del 15/3/2005 al 12/6/2005

El traje de luces ha evolucionado de forma paralela a la historia del toreo, en un proceso que culminó a mediados del siglo XIX con la reforma de Paquiro, que fijó de forma definitiva el actual traje de torear.

 El toreo cómico comenzó poco a poco a ganarse el favor del público taurino y en 1901 comenzó un fenómeno que, durante al menos tres décadas, elevaría a los cómicos a la categoría de protagonistas. Despuntaron primero artistas como Tancredo López  Don Tancredo  o Rafael Dutrús  Llapisera , o formaciones como la Banda de El Empastre de Catarroja (Valencia), a los cuales siguieron grandes toreros como Arévalo y el Bombero Torero, la saga de los Villaverde o el Toronto. A lo largo del siglo XX, estos espectáculos, además de llenar las plazas más grandes de la geografía taurina, sirvieron de escuela para muchos toreros serios como José Ortega Cano o Juan A. Ruiz Espartaco. 
 
En la exposición se exhibieron obras de instituciones y particulares: Francisco Laguna (Museo Particular de Manolete), Rincón del Toro de Estivella, Biblioteca Valenciana (Fondo Gráfico), Arxiu General i Fotogràfic de la Diputació de València, Societat Musical  La Artesana  de Catarroja, Juan Mari Asins (Banda de El Empastre), Ángel Villaverde  Don Canuto  y familia, Julián Melero  El Toronto , Francisco Rodríguez Arévalo, Manuel Celis  El Bombero Torero  y familia, Ricardo Villaverde, El Gran Kiki, Alejandro García  El Gran Tato , Francisco Más  El Cochero Torero , Diario Ovación (México), Sebastián Rodríguez, Archivo Huguet, Museo Nacional de Antropología, Isabel Dutrus, José Ramón Juan, Vicente Ruiz  El Soro  y Vicente Luna.

Cómicos. La otra tauromaquia

Del 16/3/2004 al 20/6/2004

Durante todo el siglo XIX e incluso antes, las fórmulas cómica y seria de la fiesta taurina convivieron sin rozarse, siguiendo caminos paralelos.

 Son obras que el autor realizó tras la Guerra de la Independencia y es por este motivo que en ellas se refleja la vertiente más crítica de la Fiesta como ya hiciera en otras series como  Los Desastres  o  Los Disparates.   
 
Son estampas donde el autor nos invita a reflexionar acerca del dolor que está viviendo la sociedad de su época al enfocar un tema tan lúdico desde un punto de vista tan dramático. Esta aproximación del trabajo del autor aragonés, distinta de las habituales, pretende mostrar un Goya preocupado y reflexivo por la violencia y la tragedia de la fiesta y la forma en la que el hombre se enfrenta al toro.

La tauromaquia de Goya. Fuentes y significado

Del 17/3/2003 al 25/5/2003

Esta exposición coproducida con Calcografía Nacional de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando presenta 40 imágenes de las series de grabados de la Tauromaquia, realizados por Francisco de Goya en las primeras décadas del siglo XIX.

 Desde que Manuel Granero tomó la alternativa en septiembre del año 1920, la vida del diestro estuvo colmada de grandes actuaciones en los ruedos españoles. Si bien su trayectoria fue efímera, al morir trágicamente en la Plaza de Madrid el 7 de mayo de 1922, Granero llegó a convertirse en una leyenda que marcó uno de los momentos más importantes de la tradición taurina valenciana. 
 
Con  Manuel Granero, Una leyenda,  el Museo Taurino realizó un homenaje a este célebre torero valenciano, aproximándonos a su figura con un exhaustivo repaso por la breve pero intensa carrera en los ruedos y por su trágico desenlace. Su vida no fue más que un suspiro, pero esta exposición recoge a través de fotos, carteles, cartas, recortes de prensa y otros objetos, los momentos más exitosos de una vida corta pero llena de triunfos.  
 
La muerte de Manuel Granero produjo una gran conmoción en la sociedad española y sobre todo, en la realidad valenciana. A partir de ese hecho, su figura traspasa las fronteras de los ruedos y pasa a convertirse en leyenda, como nadie lo había hecho desde Joselito. 
 La exposición contó con fondos cedidos por el Museo Taurino Municipal de Alicante, J. V. Rodríguez, Antonio Castillo, Museo Taurino Municipal de Murcia, Ayuntamiento de Madrid (Concejalía de Cultura. Hemeroteca Municipal), la Hemeroteca Municipal de Valencia, Archivo General y Fotográfico (Diputación de Valencia), Archivo Huguet, Real Maestranza de Caballería de Sevilla, Francisco Picó, Club Taurino de Valencia, Manuel Calvo Montoliu, Leopoldo Barrera, J.M. Herrero Cantos, Club  El Cocherito  de Bilbao, Museo de la Ciudad (Ajuntament de València), Museo  El Rincón del Toro  de Estivella, Encarnación Just, El Atril (Valencia), Peña Taurina  La Utielana , Ayuntamiento de Sevilla (Servicio de Archivo, Hemeroteca y Publicaciones), IVAC y el Museo Particular Manolete de Francisco Laguna.

Manuel Granero. Una leyenda

Del 19/11/2002 al 19/1/2003

Esta exposición hace un recorrido a través de la vida de uno de los toreros valencianos que constituyó un referente en la historia de la tauromaquia moderna.

 Esta revista introdujo sorprendentes novedades tecnológicas (cromolitografía) que mejoraban de forma considerable las imágenes publicadas tanto en el color como en el trazo de los dibujos. En una época en la que la fotografía aun tardaría unos años en aparecer y popularizarse, el trabajo de los dibujantes de las publicaciones se convirtió en el único elemento gráfico disponible para documentar lo que pasaba en las plazas de toros.  
 
La exposición muestra los trabajos que los dibujantes más destacados del género periodístico (Ángel Lizcano, José Chaves y Daniel Perea) realizaron para esta importante publicación; unas pinturas que con el paso de los años han mostrado todo su potencial artístico y nos han acercado a las formas y usos de la tauromaquia del siglo XIX.   
 
La exposición se realizó en colaboración con el Museo Municipal de Madrid.

El dibujo taurino. La Lidia (1882 - 1900)

Del 9/5/2002 al 8/9/2002

La Lidia fue una de las primeras y más significativas publicaciones taurinas de las dos últimas décadas del siglo XIX.

 La Plaza de Toros de Valencia ha sido escenario de los acontecimientos más diversos de la ciudad. Por sus acogedores muros han pasado no sólo las figuras más importantes del toreo, también han deambulado jóvenes en los conciertos musicales, asistentes a mítines políticos o niños excitados por descubrir el fascinante mundo del circo. 
  Las copias fotográficas fueron cedidas por J. Desfilis (E. Desfilis Barberá), J.V. Rodríguez (copias de J. Aleixandre, F. Cano, J. García Poveda, M. Molines, F. Montenegro, J.V. Rodríguez, M. Santos Yubero), J.M. Sanchis Finezas III (Finezas I, Finezas II, Finezas III), L. Vidal Ayala (L. Vidal Ayala), L. Vidal Vidal (M. Vidal Romero, L. Vidal Corella, L. Vidal Vidal), R. Abulaila.

Plaza de Toros de Valencia. El espacio y sus personajes

Del 29/10/2001 al 20/1/2002

Muestra fotográfica que trata de plasmar los momentos más significativos que han tenido lugar dentro de este marco arquitectónico valenciano.

 La muestra se inicia con las primeras fiestas taurinas en la ciudad, y su posterior gestión por la Junta del Hospital, en las que se instalaban “cadafals” desmontables; el primer proyecto de construcción que se hizo de la plaza a cargo de Sebastián Monleón (arquitecto y miembro de la Junta del Hospital); la celebración de las actuales corridas de toros... sin olvidar otras actividades lúdicas que también han tenido como testigo este peculiar recinto (bous al carrer, chirigotas, charlotadas...) 
 
La exposición contó con fondos procedentes del Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia, Archivo Municipal de Valencia, Biblioteca Valenciana, Archivo José Huguet, Luis Vidal Vidal, Luis Vidal Ayala, Institut Valencià de Cinematografía Ricardo Muñoz Suay, Alberto Peñín, José Vicente Rodríguez, Familia Monforte Monleón y Museo Taurino.

La Plaza de Valencia. Historia y Crónica

Del 29/10/2001 al 20/1/2002

Esta exposición rinde un homenaje a la Plaza de Toros de Valencia y de esta manera da a conocer a los valencianos las diferentes facetas de un espacio que nos ha acompañado durante gran parte de nuestra historia.

 Toreros en la galería recupera el trabajo de un gran fotógrafo valenciano: Salvador Pascual Boldún. Este artista, heredero profesional de A. García, fotografió a los toreros más importantes de las décadas de oro y de plata de la tauromaquia española. Por su estudio pasaron figuras consagradas como Joselito, Vicente Barrera, Manuel Granero, Rodolfo Gaona, Varelito, Rafael  El Gallo , Sánchez Mejías y un gran número de espadas de menor importancia que buscaban en las fotos de Boldún, una imagen de promoción para ofrecer a sus aficionados y seguidores. Lejos de la instantánea, propia de las plazas, en las que se pretende captar el momento, el trabajo de Boldún se presenta más cuidado, en donde el personaje adopta una actitud más cercana y permanente.  
 
Las fotografías de esta exposición se enmarcan en un momento en el que los toreros se han convertido en celebridades sociales y necesitan de medios promocionales con los que satisfacer a la afición y aparecer en la prensa de la época. Por ello, muchas de las fotos de Boldún acabaron convirtiéndose en la imagen oficial de matadores como Joselito o Granero.    
 
Los fondos expuestos fueron adquiridos por la Diputación de Valencia a la familia de Salvador Pascual Boldún (Casa Fotográfica García Boldún) y se encuentran en el Archivo General y Fotográfico de la Diputación de Valencia.

Toreros en la galería

Del 7/6/2001 al 16/9/2001

Toreros en la galería presenta un enfoque singular de la fotografía taurina y la fotografía de estudio.

 En esta exposición se profundiza en el papel que estos espacios tienen en el desarrollo de la fiesta y en la actividad que, en torno a estos edificios, generan los colectivos y entidades valencianas, dando a conocer los acontecimientos taurinos más significativos de cada uno de ellos.  
 
La exposición contó con fondos cedidos por Enrique Amat, Comisión Taurina de Algemesí, Vicente García (Peña Taurina de Chelva), Francisco Ibáñez (Peña Taurina  Tercio de Quites  de Cullera), María Castelló (Museo Taurino  Blas Llobregat  de Bocairent), Agustín Belda, Peña Taurina  La Utielana  de Utiel, Roberto Arroyo (Rincón Taurino  El Brindis  de Requena), José Luis Benlloch, Francisco Sirvent, Salvador Pellicer y Alberto Díez.

Plazas Valencianas

Del 14/3/2001 al 20/5/2001

Plazas valencianas es un recorrido sobre la trayectoria de la actividad taurina de las plazas más significativas de la provincia de Valencia.

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